sábado, 4 de noviembre de 2017


Se han evidenciado estudios de concentración y memoria en los que se demostraron que masticar mejora un 35% nuestra capacidad de retener, por ejemplo, palabras. Así lo explica en un trabajo que acaba de publicar el doctor Stephen Moss, profesor emérito de la Universidad de Nueva York, "masticar aumenta en el cerebro los niveles de hemoglobina, la proteína que transporta el oxígeno. Sabemos que la llegada de oxígeno extra al cerebro puede mejorar la función de la memoria", afirma.

Otro estudio de la doctora Lucy Wilkinson, de la unidad de neurociencias cognitivas de Universidad de Northumbria, en el Reino Unido, dividió al azar en tres grupos a 75 jóvenes de 26 años. Durante dos minutos, un grupo masticó chicle sin azúcar, otro simuló los movimientos de mascado sin chicle y el tercero no masticó. Luego de un intervalo de 20 minutos con otras tareas, se evaluaron la memoria y la atención de los dos primeros grupos. Y concluyó que, los jóvenes que habían masticado chicle recordaron un 35% más de palabras de una lista. "Esto sugiere que la masticación mejora la memoria secundaria, que reúne la capacidad de aprender, almacenar y recuperar información”

"A partir de esto sabemos que existe un efecto real sobre la memoria basado en la cantidad de resistencia del material masticado", explica el autor del trabajo "Los beneficios de la masticación".

Las nuevas técnicas de detección por imágenes permiten conocer que el flujo sanguíneo al cerebro aumenta hasta un 20% durante la masticación y hasta un 30% si la dentadura es postiza. "Masticar deja de ser el primer paso de la digestión y pasa a ser una función que aporta más sangre al cerebro", dice Furze.
"Masticar con una fuerza de mordida moderada mejora el funcionamiento neuronal", afirma el doctor Minoru Onozuka, de la Universidad de Gifu, en Japón, en las conclusiones de una investigación citada por el profesor Moss. En 2002, Onozuka comprobó en ratones ancianos sin molares que las células del hipocampo, una región del cerebro esencial en el aprendizaje, se deterioraban más rápido que en roedores con dentadura completa. En distintas pruebas, aquellos ratones no lograron recordar acciones ya aprendidas.


El profesor Nakata, por su parte, sugirió que la masticación puede ayudar a prevenir la demencia senil al mejorar el flujo de sangre al cerebro. Y el profesor Moss agrega que masticar acelera el ritmo cardiaco, produce un mayor gasto de energía e inhibe la secreción de hormonas del estrés.

1 comentarios :

CCM dijo...

Esta noticia es muy interesante. ¿Cuándo la subiste al blog?

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